Dawson
sobre Marx
El
trasfondo religioso judío del marxismo
Descripto por el anglo-católico
Christopher Dawson
A continuación, vamos a transcribir
una parte del análisis del marxismo que hace el egregio pensador
católico-británico Christopher Dawson
(1889-1970) que se encuentra en su artículo: “Karl Marx y la dialéctica de la
historia” de 1935; inserido en su libro – muy recomendable para
todo católico que desee cultivar y enriquecer su Fe -: “Dinámica de la historia
universal” - Madrid – 1961 – correspondiente a las páginas 266 y 267
del mismo.
En este agudo análisis el autor considera que el trasfondo primero
y último – la causa eficiente y final, dirían los aristotélicos/tomistas - de la
concepción materialística-dialéctica de la historia es la concepción religiosa
judaica de la historia que, en Marx – como judío que era – afloró
inconscientemente en su sistema a pesar de su represión consciente. Y que
su teórico desarrollo socio-económico no es más que su justificación y
racionalización.
El análisis de marras, explica
certeramente: lo que constituye el misticismo, la mística laica y laicista: la fe revolucionaria que, es parte
fundamental para explicar los triunfos que el marxismo ha logrado en la
historia moderna por medio de sus simpatizantes, adherentes y sobre todo
militantes. Porque en el fondo, EL MARXIXMO ES UNA RELIGIÓN LAICA QUE TIENE SU MÍSTICA Y SU FE
REVOLUCIONARIAS que, en los militantes fanáticos llega al extremo de
dar la vida por ellas, constituyéndose en “mártires”: es decir, “testigos” de
la secta comunista ([i]).
Esto no es fantasía: basta ir a la
intercesión de las Calles Agraciada y Valentín Gómez de Montevideo – barrios
linderos: Paso Molino/Prado - y observar en una de las esquinas: “la plaza de
los mártires comunistas” con sus imágenes pintadas variopintas en los muros y
una estela de piedra recordatoria con sus nombres.
Fernando José Esmoris Isoleri
Correo electrónico: fernandoesmoris57@gmail.com
Año de la Redención en Cristo: 2026
Morando en el Hogar Oratorio Eutrapélico de San José
Sito en Manuel Herrera y Obes 3987
Barrio Paso Molino
Montevideo
Uruguay
Aquí va la cita de Cristopher
Dawson:
“La religión del progreso requiere una base teológica, aunque
solo sea la teología etiológica –
causal – de los deístas o de los
francmasones. Esa es la razón por la que la solución nunca poseyó estabilidad.
El primer elemento que se introduce en la síntesis es el que predomina, y así
tenemos la filosofía idealista de la Historia, que en las manos de Schelling y
Krause ( [ii] ) tiende a convertirse en un misticismo
religioso auténtico; entonces la base racionalista emerge de nuevo, y nos
encontramos con una reacción contra el idealismo y una tentativa de combinar la doctrina del progreso con un materialismo
absoluto. Pero incluso bajo esa
forma materialista, el elemento milenario y apocalíptico se revela, hasta el
punto de que cuanto más acusada es la base materialista, más claramente se
manifiesta.
El
ejemplo clásico de lo que decimos es el socialismo marxista y la interpretación
marxista de la Historia, su doctrina fundamental.
La genealogía de esa doctrina no
ofrece lugar a dudas. Es hija de la tradición revolucionaria, por una parte, y, por la otra, del
idealismo germánico, que, a su vez, fue vástago de una relación ilícita
entre la filosofía de la Enciclopedia y la religión pietista protestante. ( [iii]
)
Así resulta que por ambas partes posee una ascendencia católica, puesto que la
filosofía de la Enciclopedia debe su universalidad histórica a la tradición
católica, mientras que la tradición del pietismo retrocede, a través de los
reformadores y de los franciscanos espirituales, hasta las reservas básicas del
milenarismo cristiano y del Apocalipsis.
Aún más, el otro progenitor del marxismo, la tradición revolucionaria, está
ligado sin lugar a dudas a las formas anticatólicas y sectarias de la misma
tradición apocalíptica. Todos esos elementos tan diversos son
componentes de la filosofía marxista y la
fuerza real que los agrupa no se debe tanto a la lógica interna de su
pensamiento como al fervor profético y a la convicción ardiente
que inspiró su mensaje. Pues Karl
Marx pertenecía a la categoría de los profetas, a pesar de su desprecio
de todo lo que trascendiera a misticismo o a idealismo religioso. Fue uno de
esos exiliados de Israel, al igual que Spinoza, cuyo aislamiento de la
comunidad religiosa de sus padres intensificó la convicción orgullosa de su
misión profética.
Así,
pues, la tradición apocalíptica, que en su forma secularizada degeneró en vago
idealismo, recobró su fuerza y su
realidad concreta al renovar su contacto con la mentalidad judía. La esperanza mesiánica – la
creencia en la destrucción inminente del poder gentil y en la liberación de
Israel – no eran para el judío simples ecos de la tradición bíblica. Eran conceptos marcados a fuego en las fibras
más profundas de su ser, durante siglos de impulsos sociales reprimidos en
los sórdidos “ghettos” de Alemania y Polonia. Y de la misma forma, el
dualismo social entre el elegido y el réprobo, entre el pueblo de Dios y el
poder gentil mundial, constituía hasta para el más insensible de los
individuos una amarga experiencia
personal, que se traducía por un centenar de incomodidades insignificantes
inherentes a la vida del “ghetto”.
Ahora bien, la Revolución y
la aparición del liberalismo pusieron fin a ese estado de cosas. Los
judíos salieron del “ghetto” para vivir en el mundo, y adquirieron el derecho de ciudadanía en la nueva civilización burguesa.
Fue en aquel momento de la historia judía cuando Karl Marx apareció en escena.
Había dejado de pertenecer a la
comunidad judía, por ser hijo de converso, pero no pudo negar su herencia y
espíritu judíos, aunque se convirtiera en servidor obediente de la civilización
gentil, al igual que su padre. Su alma se rebeló contra los cánones y los
ideales de la despreciable sociedad burguesa en la que fue educado; sin
embargo, una vez probada la fruta prohibida del nuevo conocimiento, fue igualmente incapaz de volver al Talmud
ni al “ghetto”. El único medio de escape era la tradición
revolucionaria, que en aquellos tiempos alcanzaba la cumbre de su prestigio y
popularidad. Esta satisfizo inmediatamente ese impulso consciente de
hostilidad hacia la civilización burguesa y el sentimiento aún más profundo de rebeldía de sus instintos religiosos
reprimidos.
Los tres elementos fundamentales de
la actitud histórica judía
–
1) oposición entre el pueblo elegido y
el mundo gentil,
2) sentencia divina inexorable para el
segundo
3) y restablecimiento del primero en
el reino mesiánico –
encontraron sus principios
correspondientes en LA FE REVOLUCIONARIA de Karl Marx.
Así, el burgués ocupó el lugar de los gentiles y el indigente – el
proletario -, el del pobre espiritual del Antiguo Testamento.
De la misma forma, el cataclismo
inminente de la revolución social, que no fue provocado por la voluntad y la
fuerza humanas, sino por la dialéctica inmanente de la Historia, corresponde al día de Yavé y al juicio
de los gentiles; mientras que el
reino mesiánico encuentra su paralelo evidente en la dictadura del proletariado,
que reinará hasta que haya dominado toda norma, autoridad y poder, y entonces
entregará su reino a la sociedad del futuro – sin clases y sin estados -, que
será la primera y la última.
Ese
apocalipsis social es solo una parte de la cuestión y, a mi parecer, la
que reviste mayor importancia en el pensamiento de Marx; la otra parte
consiste en teorías históricas y filosóficas, que constituyen la justificación
racional de la primera y que, tanto si es de importancia primaria o secundaria
para el sistema, debe ser juzgada por sus propios méritos.
Ahora bien, la interpretación
marxista de la Historia es el sistema más completo de materialismo histórico
que jamás se halla inventado. Así lo pretendía Marx, y pese a
las objeciones de los neomarxistas creo que su pretensión estaba justificada.”
NOTAS:
( [i] ) No somos nosotros los que llamamos “secta” al comunismo, sino que es el
propio Magisterio de Nuestra Santa Madre Iglesia Católica Apostólica Romana que
ya lo había dejado Docentemente asentado, a tan solo 30 años de su aparición
pública en la Europa del siglo XIX.
En efecto: el Papa León XIII en su
Encíclica “Quod apostolici muneris” del 28 de diciembre de 1878 –
tras la aparición del Manifiesto Comunista (1848) y de la difusión de la
Primera Internacional – se refiere directamente a quienes promueven estas
ideologías como miembros de una “detestable secta” y “hombres
sectarios” organizados para destruir el orden social y religioso.
Esta Encíclica encierra bajo una misma
amenaza a tres corrientes afines de la época: el socialismo, el comunismo y
el nihilismo; describiéndolos como “una mortal pestilencia” que busca
socavar los fundamentos de la sociedad civil, el derecho a la propiedad y a la
familia heterosexual prolífica de raigambre histórica protocristiana.
Este Acto Magisterial de León XIII tuvo un
Antecedente en la Encíclica “Qui pluribus” del 9 de noviembre de 1846 del Papa Pío IX, en la que se
califica a la doctrina del comunismo – apenas surgida en Europa - como una “nefanda
doctrina” y “antirracional”.
El Magisterio Ordinario Pontificio va a
llegar a su madurez en el rechazo del comunismo con la Encíclica “Divini
Redemptoris” de Pío XI (19 de marzo de 1937) en la que define a
la ideología marxista como: “ideología intrínsecamente perversa”.
( [iii] )
Cf. , J. Madler, Die Berliner Romantik.
El pietismo es una reforma dentro del luteranismo
en la Alemania de finales del siglo XVII fundada por Philipp Jacob Spener.
Desplaza el foco desde lo meramente doctrinal protestante rígido hacia la
piedad personal, la vivencia emocional de la fe y la práctica de la fe cristina
con obras de caridad, la ayuda y la promoción social.
(*) DE
KRAUSE A BATLLE Y ORDOÑEZ:
El filósofo alemán KRAUSE es el gran
referente inspirador "panentenísta" - (Dios en todo) libre de dogmas
confesionales - del batllismo secularizador del Uruguay "laico, gratuito y
obligatoriamente ignorante/prescindente" de la verdadera Religión que es:
la Católica Apostólica Romana.
La relación de
inspiración filosófica entre el filósofo alemán Karl Christian
Friedrich Krause (1781-1832) y la génesis del batllismo en Uruguay
es directa, profunda y estructural.
El krausismo
sirvió como la arquitectura teórica e ideológica que impulsó la transformación
del Estado uruguayo a principios del siglo XX de la mano de José Batlle y
Ordóñez.
La vía de entrada:
De Europa
al Ateneo de Montevideo
José Batlle y Ordóñez no leyó directamente a Krause en
alemán, sino que absorbió su filosofía a través del krausismo español.
Durante la segunda mitad del siglo XIX, intelectuales españoles como Julián
Sanz del Río y Francisco Giner de los Ríos (fundador de la Institución
Libre de Enseñanza) adaptaron el
pensamiento krausista al mundo hispanoparlante.
Esta corriente llegó a Montevideo a través del Ateneo de
Montevideo y la formación universitaria de la época, impregnando a la
generación de intelectuales uruguayos.
Batlle consolidó su pensamiento humanista y organicista
en sus viajes de estudio a Europa (París y Lausana) entre 1880 y 1882,
identificándose con esta visión integradora de la sociedad.
Los 4 pilares
krausistas en la génesis del batllismo
El krausismo no fue solo una teoría abstracta para el
batllismo, sino la guía para diseñar políticas públicas concretas:
1. El Estado tutelar y árbitro (Solidarismo)
La idea krausista: Krause concebía a la sociedad como un
organismo armónico donde el Estado no es un mero policía (como en el
liberalismo individualista clásico) ni un dueño absoluto (como en el
colectivismo), sino el garante paternalista del equilibrio orgánico entre sus
partes.
Impacto batllista: Batlle asumió que el Estado debía
intervenir activamente para corregir las desigualdades sociales y tutelar a los
sectores más débiles (trabajadores, mujeres, niños). De ahí surgieron las leyes
laborales (jornada de 8 horas, indemnización por despido, seguro de accidentes
de trabajo) y el modelo de Estado
benefactor/plurifascético en lo productivo estatista y
asistencialista/paternalista/omnipresente en la vida anímica personal-educativa
y familiar y gregaria solidaria de los hombres [sustituyendo
a la hasta entonces benefactora anímico-somático familiar y sociopolítica:
Dogmática Iglesia Católica Apostólica Romana – que es la enemiga a ser
sustituida “con el altruismo laico deísta” -: “Dios sí, Cristo no, la Iglesia
no… después será Dios ha muerto… Por último, será: Dios nunca ha existido”:
paráfrasis de palabras de Pío XII en su célebre Discurso: “No os preguntéis quién es el enemigo” (Alocución del 12 de octubre
de 1952 ante una masiva concentración de hombres de la Acción Católica Italiana
reunidos en la Plaza de San Pedro). Ir a la ADENDA a este artículo donde se
transcribe lo medular de esta Alocución Papal.
Ahora bien,
Batlle y Ordoñez con su krausismo hispano y su panenteísmo – Dios en todo – no
es el culmen de la conjura anticristiana revolucionaria, con sus beneficios
sociales materialistas de cobertura social-solidaria-horizontalista-filantrópica/antropocéntrica
que, en lo natural tienen razón de bien.
Porque
Batlle y Ordoñez y su krausismo hispano/uruguayo ES UN ESTADO INTERMEDIO de esa
conjura revolucionaria antidogmática católica. Pero, eso
sí: la realidad de las cosas y su pendiente desarrolladora y avasallante propia
de “la religión del progreso” o “de la progresitis revolucionaria”: “so capa de
deísmo francmasónico”; lleva inercialmente a Ese colmo del Esjatón de “la
muerte de Dios y de la muerte de la otrora correspondiente y debida adoración
católica de Dios por el hombre; con la concomitante e inevitable “inspiración
pretenatural de Satán lanzando sus «dardos encendidos» - Efesios 6 - sobre la humanidad y la adoración laica por el hombre del Adversario
por Antonomasia de Dios”: Dios no es necesario; Satanás – el Adversario de Dios
desde el principio de la Creación -: SÍ.
Porque
principio tienen las cosas y medio y Fin.].
2. Humanismo, laicidad y libertad de conciencia
La idea krausista: El krausismo promovía el panenteísmo
(Dios en todo) y defender la dignidad inalienable del ser humano basada en la
razón; la ética mutilada de su causa eficiente sobrenatural de la Gracia de
Dios administrada por la Iglesia Dogmática Fundada por Cristo: la Iglesia
Católica; con la consiguiente y lógica educación libre de dogmas confesionales.
Impacto batllista:
Esta idea krausista antropocéntrica y su moralina
filantrópica: fundamentó el proceso de secularización del Estado uruguayo: la
separación formal de la Iglesia y el Estado (Constitución de 1919), la ley de
divorcio (incluida la voluntad de la mujer), la abolición de la pena de muerte
y la educación pública, laica, gratuita y obligatoria (siguiendo en esto a José
Pedro Varela que en el siglo XIX impulsó una educación dónde la instrucción
religiosa católica fuese opcional, no obligatoria, como lo había sido desde
los orígenes de la Patria Oriental del Uruguay; especie reformista educacional
valeriana contra la que militó con
energía Apostólica – defensoras de los Derechos de Dios sobre el hombre -
nuestro venerando Beato Monseñor Jacinto Verá, afirmando: "si se implanta
en las escuelas, esta idea valeriana de la instrucción católica opcional, no
obligatoria: será el comienzo del fin de la Patria uruguaya: su disgregación,
su disolución".
3. El ideal de cogobierno (El Colegiado)
La idea krausista: Rechazo al autoritarismo, al
cesarismo y a la concentración del poder en un solo individuo. Krause abogaba
por formas de gobierno corporativas, plurales y participativas.
Impacto batllista: Batlle impulsó la idea del Poder
Ejecutivo Colegiado (el Consejo Nacional de Administración introducido en la
Constitución de 1919 – en la que se determinó la separación de la Iglesia
Católica y el Estado uruguayo -), buscando evitar las dictaduras y sustituir
el liderazgo unipersonal por la deliberación colectiva.
4. Pedagogía y formación ciudadana
La idea krausista: La transformación de la sociedad es
imposible sin la educación de la conciencia moral filantrópica, anti-dogmática
católica, de los ciudadanos; nacida del “catecismo” anti-clerical, laicista de
las logias masónicas y sus “atrios sociales” donde se prueban y reclutan sus
miembros para su iniciación ocultista adoctrinadora de “las nuevas ideas” no
dogmáticas y por sobre todo “anti-Iglesia” de esas logias secretas y sus
poderes facticos detrás de bambalinas de los actores sociopolíticos visibles:
los clubes “Rotary” y los clubes de “Leones”.
Impacto batllista: El batllismo promovió la expansión del
sistema educativo a todos los niveles (creación de liceos departamentales, la
Universidad de Mujeres, facultades técnicas), concibiendo a la escuela y al
liceo como laboratorios de igualdad social filantrópica (cerrados a la apertura
del alma humana al trascendente “hábito entitativo” de la Gracia de Dios
vehiculizada por los 7 Sacramentos de la Iglesia Católica; ya que la masonería
– inspiradora ilustrada del batllismo - se autodefinió desde sus origines en la
Inglaterra Apóstata de 1717, como: “la anti-Iglesia”.
El krausismo le dio al batllismo la justificación
filosófica para construir un "Estado solidario: escudo de los
débiles", convirtiendo a Uruguay en una de las democracias sociales y
laicas - aconfesionales en lo Religioso - más tempranas de América Latina: es
decir: el krausismo le dio la base teórico filosófica para convertir a Uruguay
en un país con un Estado socialista/solidarista, paternalista/asistencialista,
sin ninguna religión más que la demolatría (**)
laica mesiánica, del hombre socialista-solidario, munido de una moralina
filantrópica: endiosado por sí mismo.
Todo lo cual - y en resumidas palabras Magistrales
esclarecedoras - el Vicario de Cristo, San Pablo VI expresará, en la segunda mitad
del siglo XX, madura ya la conjura anticristiana dogmática católica, afirmando:
“
“La religión del Dios que se ha hecho hombre se ha
encontrado
con la religión (porque tal es) del hombre que se hace
Dios”
(Discurso de clausura del Concilio Vaticano II – en su
última sesión pública – pronunciado el 7 de diciembre de 1965.
--- --- ---
Para pasar de esta
religión laica batllista demólatra a la religión mesiánica del proletariado
histórico y/o gramsciano-culturoso-feminista del marxismo en Uruguay - encaramándose éste sufragistamente en el poder (vía
sufragio universal) a fines del siglo XX y en pleno siglo XXI, a través de la
seducción publicitaria de los individuos materializados y materializantes
consumistas/sensualizados/hedonistas - faltaba dar “el mal paso inicial e
ingenuo” del democratatismo-cristiano, que tuvo como líder (porque todo acontecimiento histórico
socio-político de fuste, es decir: que deja huella – para bien o para mal -,
siempre tiene en su haber “un Capo Labore”) por uno de los más fieles
representantes de la aristocracia católica uruguaya revolucionada y descaecida
por “las nuevas ideas” (“ideas cristianas
de la Revolución Francesa – libertad, igualdad, fraternidad - que se volvieron
locas” en feliz expresión Chestertoniana): éste “Capo Labore” fue: el
Arquitecto Juan Pablo Terra Gallinal (1924-1995) del PDC del Uruguay de 1971.
(Esos individuos materializados y
materializantes consumistas/masificados/hedonistas, pero con formación teórica
revolucionaria anti-dogmática-católica, venían haciendo “mella” y “empujando”
desde aquella “Ilustración” Europea que provocó “la Recaída” de Occidente en el
Paganismo greco-romano-anglo-germánico; muy aplaudida por las masas
descristianizadas y rampantes).
Esa “Recaída”, fue mal llamada y
nombrada e indicada - por los hegemónicos escritores de la Historia Moderna -
como: “el Renacimiento” que, en verdad - de hecho y de derecho - fue
“Iluminada” por la “Oscuración” idolátrica antoprocéntrica neopagana industrial
y tecnocrática, populista y demagógica. Y esto es así en la realidad de las
cosas de la “Res publica” – dirían los latinos – de la Era Moderna: tanto en lo
teórico como en la aplicación práctica de “los nuevos principios” “causas
eficientes y causa final de los acontecimientos hodiernos”, aunque en algunos
cuantos prohombres revolucionarios “cristianos”, se autoproclame – ilusamente -
como: “un fenómeno que puede ser adoptado por el cristianismo sin más; con el
fin de construir entre todos: una fraternidad universal de la humanidad, en la
que reine: la civilización del amor; cuyo común denominador
unificador/pacificante, sería el respeto a la dignidad humana (SIC)” …
… ¿Pero respeto a qué tipo de dignidad
humana? …
Ahora mal, de las
siguientes realidades que nos Reveló el Buen Dios y la Esposa Mística de su
Teándrico Hijo Jesucristo – la Católica Apostólica Iglesia Histórica -:
el pecado original-originante, la
necesidad de la Gracia sobrenatural de Dios para que “ordene el amor en
nosotros y entre nosotros” (Aquello Revelado por Dios/Esposo, que dice le
ocurre a la Esposa/alma humana, cuando es transformada liberadora y
ordenadamente por la Gracia Divina: “ordinavit
in me caritatem”: “ordenó en mí el amor” – sita en El Cantar de los
Cantares 2, 4 -) para lograr el Fin – que es la bienaventuranza del Cielo -
para el que fuimos Creados por Dios, los hombres en esta Tierra y durante toda
la Historia de la Humanidad que existió, que existe y que existirá hasta el
Retorno de Cristo - ¡porque Volverá Cristo Redentor en Gloria y Majestad para
hacer Justicia y Reordenar todo: creando los cielos nuevos y la tierra nueva: Metahistóricamente – no Intrahistóricamente como lo han
planteado ilusamente, románticamente, todas las utopías quiméricas, que han
habido, que hay y que habrán, de los humanismos, fraguados en la ignorancia
invencible o vencible pero a espaldas, de la Revelación que Dios hizo a los
hombres desde el Principio! – … de esas realidades espirituales, que
acabamos de enumerar someramente y a vuelo de pájaro, pero que son realistas y
esperanzadoras mancomunadamente, ya que poseen sólidos fundamentos
Magisteriales Divinos/Católicos: ni
se habla y pocos ponen por obra.
O cuando se hablan y expresan socialmente se rechazan porque …………: “son cosas
de antes” - dice expeditivamente y con desdén el hombre hodierno ensalzado en
sí mismo - …………
¡Pero por eso mismo: así nos va!
¡Y por eso: vosotros mismos – hombres y mujeres
autoenzalsados - no os quejéis – como lo hacéis –
del desorden ciudadano y la falta de seguridades, porque:
“sarna con gusto
no pica”
y “la culpa no la tienen los chanchos sino quienes les
rascan el lomo demagógicamente
para que sufraguen cautivamente por vosotros”!
¡Y lamentablemente pero a decir verdad: pocos son los
hombres y mujeres que se dan cuenta
– y esto por Gracia de Dios –
del destino trágico hacia el que, por estas cosas/por
estas causas, se dirigen las Naciones
– cumpliendo con Ello: las Sagradas Escrituras “teleohistóricas”
–
y esto: por haberse querido desatar –
voluntariamente, con elección libre y deliberada –
del Cristianismo Católico – que es el Histórico y
Primigenio -:
tanto en lo íntimo personal de la vida interior de
oración y Sacramental frecuentes,
como en la su expresión pública sociopolítica!
“¿Por qué se amotinan las gentes, y las naciones traman
vanos proyectos? Se han levantado los reyes de la tierra, y a una se confabulan
los príncipes contra Yahvé y contra su Cristo (contra su Ungido). «Rompamos
(dicen) sus coyundas, y arrojemos lejos de nosotros sus ataduras.» El que habita en los cielos se ríe, el Señor se burla de
ellos. A su tiempo les hablará en su ira, y en su indignación los aterrará: «Pues bien,
soy Yo quien he constituido a mi Rey sobre Sión, mi santo monte.»”
Salmo 2,
1-6
(**) Hemos escrito un artículo en la Fiesta de Todos los
Santos del año 2017, intitulado: “Demolatría en Uruguay”.
*** *** ***
ADENDA:
ALOCUCIÓN “NO OS PREGUNTÉIS QUIÉN ES EL ENEMIGO” DEL
PAPA PÍO XII
"No preguntéis quién es el enemigo; ni qué vestidos lleva. Éste se
encuentra en todas partes y en medio de todos. Sabe ser violento y taimado. En
estos últimos siglos ha intentado llevar a cabo la disgregación intelectual,
moral, social, de la unidad del organismo misterioso de Cristo. Ha querido
la naturaleza sin la gracia; la razón sin la fe; la libertad sin la autoridad;
a veces, la autoridad sin la libertad.
Es un enemigo que cada vez
se ha hecho más concreto con una despreocupación que
deja todavía atónitos: Cristo, sí; la Iglesia, no. Después: Dios sí, Cristo
no (como es el caso del batllismo y su “etéreo” panenteísmo krausiano en
Uruguay: glosa nuestra). Finalmente el grito impío: Dios ha muerto; más
aún, Dios no ha existido jamás.
Y he aquí la tentativa de
edificar la estructura del mundo sobre fundamentos que Nos no dudamos en
señalar como a principales responsables de la amenaza que gravita sobre la
humanidad: una economía sin Dios, un derecho sin Dios; una
política sin Dios.
El enemigo se ha preparado y se prepara para que Cristo sea un extraño en la universidad, en la escuela, en la familia, en la administración
de la justicia, en la actividad legislativa, en la Inteligencia entre los
pueblos, allí donde se determina la paz o la guerra.
Este enemigo está corrompiendo el mundo con una prensa y con
espectáculos que matan el pudor en los jóvenes y en las doncellas, y
destruye el amor entre los esposos."
S.S. Pío XII, Alocución del 12-10-1952
(Dirigida a la Acción Católica Italiana)
