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Católicas verdades molestas

“…ni todas las cosas bien hechas agradan a todos”[1]

Ni todas las verdades tampoco agradan a todos.

Mejor aún, escuchad: muchas verdades desagradan a muchos

aunque sean palabras para la salvación eterna de las almas.

Son verdades molestas, pero verdades salvíficas si asentimos en ellas.

En un mundo tan cómodo y hedonista como el moderno no nos debe extrañar que no sean aceptas.

Alguien decía que existe el lado antipático de la Verdad y es así.

En la Iglesia Católica no es todo color de rosas: hay también espinas que están incluidas en la Revelación y en la Tradición Apostólica, necesarias para salvarse. La palabra “tribulación” –dificultad, adversidad- viene de “Tríbulus” en latín y significa “abrojo” es decir, un vegetal que caminando por el campo de la vida se nos pega a la ropa y nos pincha con sus pequeñas, finas pero numerosas espinas. Así, en la vida espiritual existe lo que el Espíritu Santo llama la “tribulación de la doctrina”.



[1] Eclo. 41, 20 b


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¡Ay de aquel que se escandalice de la Cruz de Cristo y de su única Iglesia!

He aquí un racimo de estas rosas con espinas de verdades molestas que son un regalo

para todo aquel que ame su alma y quiera salvarse.

Fuera de la Iglesia Católica no hay salvación.

Y Jesús le dijo a Pedro: “Simón tu eres Piedra y sobre ésta piedra edificaré mi iglesia”

No dijo: “Y sobre ésta piedra edificaré mis iglesias”

“…cuando Jesucristo habla de este edificio místico, no menciona más que una Iglesia, que llama suya: "Yo edificaré mi Iglesia" (Mat. 16, 18). Cualquiera otra que se quiera imaginar fuera de ella, no puede ser la verdadera Iglesia de Jesucristo. (León XIII, Satis cognitum, nº9)

“Que se busque, pues, otra cabeza parecida a Cristo, que se busque otro Cristo si se quiere imaginar otra Iglesia fuera de la que es su cuerpo. "Mirad de la que debéis guardaros, ved por la que debéis velar, ved la que debéis tener. A veces se corta un miembro en el cuerpo humano, o más bien, se le separa del cuerpo una mano, un dedo, un pie. ¿Sigue el alma al miembro cortado? Cuando el miembro está en el cuerpo, vive; cuando se le corta, pierde la vida. Así el hombre en tanto que vive en el cuerpo de la Iglesia es cristiano católico; separado se hará herético. El alma no sigue al miembro amputado" (8) (S. Hilario).” (Idem nº12)

El sucesor de San Pedro –el Papa- es infalible hablando “ex cathedra”,

es decir, teniendo en cuenta las siguientes condiciones:

cuando habla a la Iglesia universal, sobre temas de fe y moral

y con la intención de imponer como Maestro que es.

Nuestro Señor no es religiosamente pluralista; es por el contrario, monopolizador de la Verdad,

que es Él mismo. Y agregó hablando sobre su Iglesia:

“Y las puertas del infierno no prevalecerán sobre ella.”

El que no está conmigo está contra Mí

y el que no junta conmigo desparrama, dice Jesús.

Que vuestro sí sea “sí, sí” y vuestro no sea “no, no”;

lo demás viene del Maligno.

Lo que mancha al hombre no viene de afuera del hombre;

lo que mancha al hombre es lo que sale de su corazón, de su interior:

malos pensamientos, mentiras, asesinatos, envidias, contiendas, blasfemias, fornicación …

Quien desea a una mujer en su corazón –codiciándola- ya comete pecado.

Si ustedes que son malos saben dar cosas buenas a sus hijos

cuanto más el Padre celestial dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan.

El que se pierde y me sigue ese se encontrará. Si el grano de trigo arrojado en tierra no muere, se queda solo; mas si muere, produce fruto abundante. Quien ama su alma, la pierde; y quien aborrece su alma en este mundo, la conservará para vida eterna.

El que quiera salvarse niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame.

Es necesario que hayan escándalos

pero ¡ay de aquel por el que vienen los escándalos!:

más le valdría no haber nacido.

La puerta que lleva al Cielo es estrecha

y muchos se esfuerzan por encontrarla pero pocos la atraviesan.

Muchos son los llamados pero pocos los escogidos.

Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el Reino de los Cielos.

No se pude amar a dos señores simultáneamente. No se puede amar a Dios y a Mamón (el dios

pagano del dinero). Porque se amará a uno y se aborrecerá al otro;

o se aborrecerá a uno y se amará al otro.

Si tus ojos te son ocasión de escándalo, quítatelos.

Es mejor entrar sin ellos en el Cielo que, con ellos ir a parar al Infierno.

(Como dicen unos versos de una poetiza brasilera: “con un solo ojo, una sola pierna vivo y canto; mas con los dos de cada uno y miedo lloro tanto que temo dar escándalo a mis hermanos.”)

Jesús lo llamó a seguirlo y el discípulo le dijo:

“Voy a enterrar a mi padre y luego te seguiré.”

Jesús le contestó: “Dejad que los muertos entierren a sus muertos, tú ven y sígueme.”

El que toma su mano al arado y mira para atrás no es digno de Mí.

No vine a traer paz a la tierra sino espada.

Y en una casa un padre estará contra su hijo

y un hermano contra otro hermano a causa de Mí.

Y de nuevo los judíos se dividieron a causa de estas palabras (del Buen Pastor). Muchos decían: “Es un endemoniado, está loco. ¿Por qué lo escucháis?” Otros decían: “Estas palabras no son de un endemoniado. ¿Puede acaso un demonio abrir los ojos de los ciegos?”

Vine a traer fuego a la tierra y cuánto deseo que esté ardiendo.

Quien se avergüence de Mí y de mis palabras ante los hombres

Yo me avergonzaré de él, delante de mi Padre y de sus santos ángeles.

Señor: tu madre y tus hermanos te están buscando.

Y Él respondió: “El que escucha mis palabras y las pone en práctica

ese es mi padre, mi madre y mis hermanos.”

Yo soy la Vid y el Padre el Viñador.

Quien no da fruto es como el sarmiento que se seca, se corta y se arroja en el fuego del infierno.

El que da fruto se poda para que dé más fruto y su fruto permanezca.

¿Se puede hacer bien en día de sábado?

Y nadie le contestó, pero Él curó al hombre de la mano seca.

Y sentenció: no es el hombre para el sábado, sino el sábado para el hombre.

(No es el hombre para la ley sino la ley para el hombre).

“Después que hubiereis hecho todas las cosas que se os han mandado (por Dios), habéis de decir: siervos inútiles somos” Lucas 17, 10

Muchos me dirán: “Señor, Señor, profetizamos en tu nombre, comimos y bebimos contigo ...”

Pero Yo les diré: “¡Fuera de aquí! No os conozco, fautores de iniquidad.”

¿Por qué me decís, Señor, Señor, si no ponéis en obra mis palabras?

Entonces dirá también a los de su izquierda:

Alejaos de Mí, malditos, al fuego eterno; preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel y no me visitasteis.” Entonces responderán ellos también: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?” Y Él les responderá: “En verdad, os digo: en cuanto habéis dejado de hacerlo a uno de éstos, los más pequeños, tampoco a Mí lo hicisteis.”

Y éstos irán al suplicio eterno, mas los justos a la eterna vida.”

Los discípulos, viendo esto (a una mujer derramando sobre la cabeza de Jesús un ungüento de mucho precio) se enojaron y dijeron: “¿Para qué este desperdicio? Se podía vender por mucho dinero, y darlo a los pobres.” Mas Jesús –notándolo- les dijo: “¿Por qué molestáis a esta mujer? Ha hecho una buena obra conmigo. Porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros, pero a Mí no me tenéis siempre. Al derramar este ungüento sobre mi cuerpo, lo hizo para mi sepultura.”

“Dichosos seréis cuando os insultaren, cuando os persiguieren, cuando dijeren mintiendo todo mal contra vosotros, por causa mía. Gozaos y alegraos, porque vuestra recompensa es grande en los cielos, pues así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.”

“¡Ay cuando digan bien de vosotros todos los hombres!

Porque lo mismo hicieron sus padres con los falsos profetas.”

“Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odian; bendecid a los que os maldicen; rogad por los que os calumnian. A quien te abofetee en la mejilla, preséntale la otra. (Pero también aquello: el siervo del sumo sacerdote le pegó una bofetada, diciendo: ¿Así respondes Tú al Sumo Sacerdote? Y Jesús le respondió: “Si he habado mal, prueba en qué está el mal; pero si he hablado bien ¿por qué me golpeas?); y al que te quite el manto, no le impidas tomar también la túnica.

Da a todo el que te pida; y a quien tome lo tuyo, no se lo reclames.

Y según queréis que hagan los hombres con vosotros, así haced vosotros con ellos.”

El traidor (Judas Iscariote) les había dado esta señal: “Aquel a quien yo daré un beso, ése es; sujetadle.” En seguida se aproximó a Jesús y le dijo: “¡Salud, Rabí!”, y lo besó. Jesús le dijo: “Amigo, ¡a lo que vienes!” Entonces, se adelantaron, echaron mano de Jesús, y lo prendieron.

Como contra un ladrón habéis salido, armados de espadas y palos, para prenderme. Cada día me sentaba en el Templo para enseñar, ¡y no me prendisteis! Pero todo esto ha sucedido para que se cumpla lo que escribieron los profetas. Entonces los discípulos todos, abandonándole a Él, huyeron.

“Yo les he dado tu palabra (Padre) y el mundo les ha tomado odio, porque ellos ya no son del mundo, así como Yo no soy del mundo, sino para que los preserves del Maligno. Ellos no son ya del mundo, así como Yo no soy del mundo. Santifícalos en la verdad: la verdad es tu palabra.”

Dice San Juan: “No améis al mundo ni las cosas que hay en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y la soberbia de la vida, no es del Padre sino del mundo. Y el mundo, con su concupiscencia, pasa, mas el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.”

Mirad que Yo los envío –dice Jesús- como ovejas en medio de lobos.

Sed pues, sencillos como palomas y astutos como serpientes.

También dijo al que lo había invitado (un fariseo en día sábado): “Cuando des un almuerzo o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos, no sea que ellos te inviten a su vez, y que esto sea tu pago. Antes bien, cuando des un banquete, convida a los pobres, a los lisiados, a los cojos, y a los ciegos. Y feliz serás, porque ellos no tienen cómo retribuirte,

sino que te será retribuido en la resurrección de los justos.”

Entonces, pues, Pilato tomó a Jesús y lo hizo azotar. Luego los soldados trenzaron una corona de espinas, que le pusieron sobre su cabeza, y lo vistieron con un manto de púrpura. Y acercándose a Él, decían: “¿Salve, rey de los judíos!!” y le daban bofetadas. Y se burlaban de Él y lo escupían y velándole la cara lo golpeaban y le preguntaban: Adivina ¿quién te golpeó?

Pilato salió otra vez afuera, y les dijo: “Os lo traigo fuera, para que sepáis que yo no encuentro contra Él ningún cargo.” Entonces Jesús salió fuera, con la corona de espinas y el manto de púrpura, y (Pilato) les dijo: “¡He aquí al hombre!” Los sumos sacerdotes y los satélites, desde que lo vieron, se pusieron a gritar: “¡Crucifícalo, crucifícalo!”

La Virgen María fue concebida sin pecado original y fue llena de gracia no cometiendo pecado actual durante toda su vida; estuvo en pie al pie de la Cruz en la que se inmolaba el Justo por los pecadores y cuando llegó su fin sobre la tierra fue Asunta por Dios al Cielo en cuerpo y alma gloriosos.

Hilario Atanasio




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se pone al inicioLa Dormición de la Santísima Virgen María

“Felices los sentidos de la Santísima Virgen María

que, sin morir,

merecieron la palma del martirio bajo la Cruz del Señor.”

Así reza la oración de Comunión de la Misa de los Siete Dolores de la Virgen María, que se celebra el 15 de septiembre según el Misal Tridentino.

Esta afirmación de la Iglesia nos hace pensar que la Virgen María mereció el Cielo al piede la Cruz cuando, por la tradición oral, sabemos que rondaba los 48 años. Porque es doctrina aceptada que los mártires van directo al Cielo sin pasar por el Purgatorio, ¡cuánto más la llena de gracia! se pone al final del copete

Pero este martirio de la Virgen fue singular: se consumó sin la muerte, sin la separación del alma del cuerpo; porque la Pena de entregar a su Hijo a la muerte de Cruz para la remisión de los pecados

-cediendo su derecho de Madre, como enseña León XIII- fue enorme, porque sabía que el Inocente Teándrico satisfacía a la Justicia Divina por el pecado original y por los pecados actuales detodos los hombres de toda la historia.

A la Pasión de Cristo se unió la Com-pasión de la Virgen y ésta en calidad de martirio. A la Redención de Cristo se unió la Co-redenciónde la Virgen y ésta en calidad de martirio. Lo que en su carne faltaba a las tribulaciones de Cristo, lo cumplió a favor del Cuerpo Suyo, que es laIglesia[1] -principalmente aunque no exclusivamente- al pie de la Cruz. Y lo que aportóla Virgen a las tribulaciones de Cristo fue importantísimo porque –como dice San Roberto Bellarmino- Ella es el Cuello del Cuerpo Místico, Medio por el que pasan a los otros miembros todas las gracias Capitales de Cristo.

Es así que la Santísima Virgen mereció lapalma del martirio sin morir y por lo tanto su muerte se hizo innecesaria para pagar “el salario del pecado” [2] que es la muerte misma.

La Virgen María pagó el salario del pecado -que es la muerte-, con su Com-pasión al pie de laCruz de Cristo. Y Dios es Justo y no se deja ganar en generosidad: después de su Com-pasión, Dios no iba a cobrarle a su Madre un salario que ya había pagado y por eso la Virgen Santísima -al fin de su tránsito por esta vida- desde un sueño[3] fue arrebatada a los cielos: Asunta en cuerpo y alma inseparados, al seno de la Santísima Trinidad.

Según la tradición oral rondaba la Virgenlos 60 años cuando deseaba –como San Pablo- ser arrebatada y no desnudada del cuerpo:

“Sabemos que si esta tienda de nuestra mansión terrestre se desmorona, tenemos de Dios un edificio, casa no hecha de manos, eterna en los cielos. Y en verdad, mientras estamos en aquélla, gemimos, porque anhelamos ser sobrevestidos de nuestra morada del cielo; pero con tal de ser hallados (todavía) vestidos, no desnudos. Porque los que estamos en esta tienda suspiramos preocupados, no queriendo desnudarnos, sino sobrevestirnos, en forma tal que lo mortal sea absorbido por la vida. Para esto mismo nos hizo Dios, dándonos las arras del Espíritu.” [4]

Deseaba desde los 48 hasta los 60 años -más o menos- estar con Su Esposo Jesucristo en el Cielo, ver a Dios cara a cara por siempre; pero los planes de Dios eran que ella se quedara esos 12 años –aproximadamente- como Reina de los Apóstoles, Evangelistas y Discípulos; porque había guardado en su corazón los hechos y las palabras del Dios Encarnado y debía transmitirlos a laIglesia naciente. En especial, rezando con ellos ala espera del Espíritu Santo y contando a los Evangelistas -en especial a San Lucas- los acontecimientos de los comienzos de la Buena Nueva: la Anunciación, la Visitación, el Magníficat, el Nacimiento en Belén (los “ pañales”del Niño Dios[5]), etc. Por eso Dios difirió 12 años el premio de su martirio, es decir, el Cielo, respecto del merecimiento de éste realizado al piede la Cruz.

Cuando esta Misión de transmisora de laTradición y confortadora de los Discípulos hubo terminado, el Señor la encontró pronta para lacosecha y durmiéndola, en un arrebato la Asumió entera a los Cielos.

Sin embargo, no desconocemos que muchos opinan que la Virgen debía morir para asimilarse a su Hijo, pero esta sentencia olvida la Bondad divina que no es envidiosa sino que, todo lo contrario, se alegra con el bien ajeno: la Madrede Dios no murió porque ella no era la que tenía que sufrir la Pasión redentora-satisfactoria y porque –al mismo tiempo- mereció el cielo en el martirio de la Com-pasión.

Esta Asunción a los Cielos en cuerpo y alma unidos, es decir, sin pasar por la muerte, es enseñada en varios pasajes de San Pablo y comentada -excelente y eruditamente- por el gran exégeta Juan Straunbinger en su “Biblia comentada” –Nihil Obstat, 1969- como algo que se va a realizar en los vivientes –amigos de Cristo- que quedarán cuando llegue Su Parusía. Es decir, que en los planes eternos de Dios para con los hombres no es un hecho exclusivo de la Virgen Madre.

En 1 Cor. 15, 51-53 dice el Apóstol: “He aquí que os digo un misterio: No todos moriremos, pero todos seremos transformados en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la trompeta final; porque sonará la trompeta y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Pues es necesario que esto corruptible se vista de incorruptibilidad, y esto mortal se vista de inmortalidad.” Y Straunbinger comenta: v. 51: No todos moriremos, pero todos seremos transformados”: Esta verdad expresa S. Pablo también en la primera carta a los tesalonicenses (1 Tes. 4, 17). S. Agustín y S. Jerónimo siguen esta interpretación, según la cualse librarán de la muerte los amigos de Cristo que vivan en el día de su segunda venida (cf. v. 23 y 53 s.) Así lo indica también S. Tomás (I-II, q. 81, art. 3 ad 1)[6] y muchos teólogos modernos. El P. Bover dice al respecto: “Existen varios textos del Apóstol que parecen afirmar que los fieles dela última generación serán gloriosamente transformados, sin pasar por la muerte… Tratándosede textos suficientemente claros y de una interpretación hoy día corrientemente admitida por exégetas y teólogos, bastará citarlos.” Y cita a continuación el presente pasaje con 1 Tes. 4, 15-17 y 2 Cor. 5, 1-4. Cfr. la expresión “vivos y muertos” en el Credo, en Hech. 10, 42; Rom. 14, 9 y 1 Pedro 4, 5. Cfr. también Mar. 13, 27” (“Y entonces enviará a los ángeles, y congregará a sus elegidos de los cuatro vientos, desde laextremidad de la tierra hasta la extremidad del cielo”.)

En 1 Tes. 4, 16-17 se revela: “Porque el mismo Señor, dada la señal, descenderá del cielo, a la voz del arcángel y al son de la trompeta deDios, y los muertos en Cristo resucitarán primero. Después, nosotros los vivientes que quedemos, seremos arrebatados juntamente con ellos en nubes hacia el aire al encuentro del Señor; y así estaremos siempre con el Señor.”

El comentario de Straunbinger es de 1 Tes. 4, 13 ss. : “A los primeros cristianos, más que a nosotros, les preocupaba la segunda venida deCristo, especialmente en cuanto a la suerte de los muertos. Creían que éstos, tal vez, fueran remitidos al último lugar en la resurrección o quela resurrección ya había pasado ( 2 Tim. 2, 16 ss y nota). Contesta San Pablo: De ninguna manera habéis de angustiaros; ellos resucitarán los primeros, y los otros justos que estén vivos serán arrebatados al encuentro de Cristo en el aire. LosPadres griegos, y de los latinos S. Jerónimo y Tertuliano, opinan que esto sucederá sin que antes sea necesaria la muerte física. Lo admiten tambiénS. Anselmo y S. Tomás, etc. Véase 1Tes. 3, 13; 1 Cor. 6, 2 s. ; 15, 23 y 51; 2 Tim. 4, 8 y notas.”

A la Santísima Virgen el “privilegio parusíaco” le fue anticipado en un lapso de siglos

Si –como vimos- la muerte no existirá para los amigos de Cristo cuando ocurra su segunda venida y sean arrebatados en cuerpo y alma gloriosos al Cielo solo por ser de esa generación en un hecho que podríamos llamar “el privilegio parusíaco”…nos preguntamos: ¿por qué no habría detener ese privilegio también la Santísima Virgensabiendo que por su transfixión mereció la palma del martirio como fue susodicho?

Además, en previsión de los frutos de laRedención, la Virgen fue concebida sin pecado original, en su Inmaculada Concepción. Y sabemos que la muerte es el castigo del pecado original. Por lo tanto… ¿sería Justo Dios si castigara conla muerte a Quien Él mismo preservó de ese pecado? No lo sería. Pero como en realidad es Justísimo, opinamos que no la castigó con la muerte. Lo único que hizo Dios fue anticipar muchos siglos antes –milenios- la aplicación del “privilegio parusíaco” a la concebida sin pecado original. Privilegio que fue reservado a los elegidos, en la Parusía: a los amigos de Cristo que sí habrán de nacer con pecado original como todos los hombres.

Si la generación parusíaca, nacida con pecado original, será asunta al Cielo sin pasar por la muerte… ¿qué le podría costar a Dios –para quien “un día son como mil años y mil años como undía [7]- anticipar unos siglos el arrebato en cuerpo y alma gloriosos -sin pasar por la muerte-de la Inmaculada, Asunta al Cielo en el año 60 –aproximadamente- de nuestra Era?

Montevideo, 2008

Hilario Atanasio

Post Scriptum - Respetando la opinión contraria ala nuestra, recordamos que Pío XII cuando en 1950 definió el dogma de la Asunción de la Virgen, no definió si fue con la muerte o sin ella. Por eso repetimos el hermoso adagio acuñado en sus siglosde historia por la Santa Madre Iglesia: “En lo definido: unidad; en lo opinable: libertad; en todo: caridad”. Solamente deseo que estas pequeñas reflexiones ayuden a “saborear” más los misteriosde nuestra Santa Religión Católica, sabiendo que nunca alcanzaremos a penetrarlos totalmente y así dar paso a la Adoración del Dios Uni-Trino.



[1] Cfr. Col. 1,24

[2] Rm. 5,23

[3] Enseña Santo Tomás que el sueño en que Dios hizo caer a Adán para crear de su costilla a la mujer fue un éxtasis. Algo similar podemos pensar que pasó conla Santísima Virgen en el momento que fue Asunta por Dios a los Cielos.

[4] 2 Cor. 5,1-5

[5] Lc. 2, 7 y 12

[6] 1. “La muerte es el castigo consiguiente al pecado original. Mas no todos los que proceden de Adán seminalmente morirán; pues aquellos que estén vivos a la venida del Señor no morirán jamás, como parece por 1 Tes 4,15: … nosotros, los vivientes que quedemos hasta la Parusía del Señor, no nos adelantaremos a los que durmieron.

[7] 2 Ped. 3, 8






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